Mientras en muchos paises, el estatus de una persona se define por el auto que maneja, en Cuba, lo que cuenta es la placa.
Un arco iris de colores y codigos de todo tipo revelan al buen entendedor que tan importante es uno en esta revolucion igualitaria, si uno es cubano o extranjero, a que se dedica y, a menudo, que nivel tiene en su trabajo.
“Su carro dice algo”, senala Norberto Leon, un jubilado que reune algunos centavos vigilando vehiculos estacionados cerca de uno de los principales hoteles de La Habana. “Pero la chapa le dice mas”.
La mayoria de los autos que circulan en Cuba son propiedad del estado, que decide a quien se los da, como pueden ser usados y por cuanto tiempo.
Hay inspectores en las carreteras y puntos de mucho transito en los que detienen a los vehiculos y se aseguran de que estan recorriendo las rutas autorizadas y no estan siendo usados con fines personales, como viajes a la playa y otras salidas. Los funcionarios de firmas estatales reciben placas color marron que les dan mas flexibilidad, por mas que, en teoria, solo con permiso para usar el auto para ir al trabajo.
“Es una forma de control”, expreso Weichel Guera, chofer de la Oficina Nacional de Estadisticas a quien se le asigna un Lada ruso que puede usar unicamente en horas de trabajo, para transportar a algun funcionario importante.
Guera pasa la mayor parte del tiempo estacionado afuera de la oficina de estadisticas, en el vecindario habanero de Miramar.
La placa “tambien determina si un carro es del estado, porque hay mas del estado que particulares”.
Desde hace decadas que se usan placas de distintos colores con las que las autoridades le siguen la pista no solo a los autos sino a las personas y las cargas que llevan.
Los vehiculos militares tienen placas verde menta, solo en la parte trasera, no en el frente, como el resto. Hay placas verde oliva para los autos del Ministerio del Interior, incluido el Mercedes blindado de Fidel Castro.
Las placas negras son para los diplomaticos extranjeros, que no tienen que respetar las normas de trafico.
Los tres ultimos numeros de las placas para diplomaticos revelan la jerarquia del chofer. Una placa 179-004 en un Mercedes, por ejemplo, indica que al volante esta la cuarta persona mas importante de la embajada rusa.
“Se supone que todos son iguales en el socialismo. Pero cuando un auto ultimo modelo negro con placas de diplomatico avanza por la Quinta Avenida (de La Habana), la persona al volante esta diciendo, ‘miren, soy alguien importante'”, afirmo Tracey Eaton, quien tiene un blog sobre la isla llamado “Along the Malecon”.
Los autos blancos de los ministerios o de organizaciones estatales importantes se manejan como si tuviesen inmunidad diplomatica, algo que no tienen.
El sistema de placas fue copiado de la Union Sovietica, donde todas eran blanco y negro y las primeras dos letras indicaban la provincia donde el vehiculo estaba registrado. La tercera letra senalaba si se trataba de un auto privado o propiedad del estado. La gran mayoria era del gobierno.
Cuba tiene 14 provincias y un municipio especial: la Isla de la Juventud. La primera letra de la placa revela la procedencia del auto. Las placas de los vehiculos de la capital empiezan con la letra H, los de la provincia occidental de Pinar del Rio con la P y los de Guantanamo con la N.
La letra K indica que se trata de un auto privado, propiedad de una persona o de una empresa que opera en la isla.
Pero las letras no son lo unico importado de Rusia. Durante mucho tiempo en Cuba circularon autos rusos Lada y Moskovich, asi como otros vehiculos del bloque oriental. Ahora abundan los autos chinos y tambien hay concesionarias de Peugeot, Fiat y Mercedes.
Las placas marrones son para autos de alquiler. Las azules son para autos del estado. El color anaranjado indica que se trata de un auto de un periodista o lider religioso extranjero, o que es conducido por un cubano que trabaja para una firma extranjera.
Hay placas provisionales rojas, que son entregadas mientras las autoridades determinan que tipo de chapa hay que asignarle a una persona.
Finalmente, la mayoria de los autos estadounidenses de hace 50 anos que todavia circulan por las calles agujereadas de Cuba – verdaderos museos rodantes- tienen placas amarillas, lo que senala que el auto es de un ciudadano comun.
Los viejos carros estadounidenses siguen siendo los mas usados ya que el grueso de los cubanos puede comprar o vender solo vehiculos de antes de la revolucion castrista de 1959. La compra de un auto nuevo requiere un permiso del Gobierno y comprobantes de que una persona puede pagar por el vehiculo, en un pais donde el sueldo promedio es de $20 al mes.
“Es algo normal”, manifesto Leonardo Rodriguez, de 49 anos, dueno de un Buick Special azul de 1957. “Tal vez confunda a un extranjero, a alguien que viene de otro lugar, pero a nosotros no”.